El PRI de Astudillo no es mi PRI…

Hector Sinecio Moreno

El PRI era un partido que premiaba la lealtad y la meritocracia, la disciplina política y privilegiaba los acuerdos, donde desde la juventud e infancia, estabas constantemente en procesos electorales internos, donde en verdad se aprendía el arte de la política.

Hoy día en cambio, parece que la virtud es la antipolítica, la mal llamada unidad, donde lo válido es imponer antes de convencer, donde la equidad y justicia, son a conveniencia, esa es una de las razones por las que Astudillo pueda tener los colores del PRI en su coalición pero no al PRI.

El ejemplo más evidente es Héctor González, el güero de Corregidora, plátano o cómo guste llamarlo, quien tras un paso por la cárcel, se reintegra al servicio público y desde ahí apuñala a Roberto Loyola y a Javier Ortega, manifestando su apoyo abierto a Pancho Dominguez y Mauricio Kuri del PAN.

Tras ser expulsado es readmitido y premiado con una regiduria en Corregidora, acaso lo perdonó Astudillo, o Juan José, cómo el Peje a la secuestradora Nestora Salgado, la nueva política ahora es dimitir, porque en tal caso, la estrategia es sobresaliente considerando las múltiples deserciones de la elección reciente.

No en vano Abraham Macias llama a Juan José Ruiz el gran traidor, considerando que la meritocracia, la lealtad, el trabajo de partido, han sido hechos a un lado, pórtate mal para que te premien, parece ser la consigna, si bien mucha de la conformación de fórmula de regidores, sería debatible, la integración de Héctor González es aborrecible.

Hablar de seguridad para tú familia sumando a un delincuente al ayuntamiento, así de paradójico, yo creo en un PRI de gente buena, trabajadora, mucho sé a solicitado se mande a justicia partidaria a Carmelo Mendieta, por lo que no creo ese PRI me represente, así como a decenas de priístas.

Hoy en Corregidora no hay candidato del partido, no hay representación con algunas personas de dudosa moral, y en este punto sobra decir que no es importante siquiera mi opinión, lo será la del elector ante la boleta el día de la elección, y si en efecto, la imposición del plátano a Ricardo Astudillo fue obra de Juan José, coincidiría con Abraham Macias que gran traición a un proyecto que podría haber representado una buena opción.

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