“El ser y hacer de AMLO”

“Frecuencias”….Jesús Roldán Acosta.
¿ Pueden vivir los políticos o quiénes pretenden y sienten que lo son, sin exaltarse, ni auto mentirse, o sin engañar al prójimo, sin el deseo enorme deseo de enriquecerse a costa del erario público (como el hecho de el presidente ejercerá indiscriminadamente una partida secreta de poco más de dos mil millones de pesos anuales), sin denostar y sin masacrar al opositor y fuerte contrincante de su propia organización política, con la rupestre muletilla de “el fin justifica los medios”; o mejor diremos. los miedos?
 ¿ Qué puede esperar el mexicano común de un presidente que -como Andrés Manuel López Obrador (AMLO)- deambula sin claro rumbo, donde la incertidumbre es su primaria razón de ser?
Su sed de revanchismo y acumulada venganza es parte intrínseca a su personalidad; que además desorganiza y no empodera a miembros de su círculo próximo, que sin replicar reaccionan y actúan parecidos a los personajes televisivos de “Walking dead”, a éstos los insulta, denigra y falta al respeto en público.
Su centro lapidario se ubica en cuanta rueda de prensa matutina y de giras por el interior de la República Mexicana lleva a cabo.
El eje de su microcosmos es él y sólo él, los demás, como la gente común: no es de su interés personal; al fin que ya lo eligieron por seis años como capataz; no actúa como verdadero y respetable estadista de la nación.
Muchas de las decisiones de AMLO son tomadas al vapor, son por demás de ilegales, el abuso de su investidura presidencial está presente en su actual ADN.
López Obrador requiere y con carácter urgente de la ayuda de un profesional de la psiquiatría (de tiempo completo), que le guíe y encauce en correctos procesos de tomas de decisiones, así como de verdaderos asesores que sean el fiel de la balanza, para que le hagan recapacitar acerca de los diferentes daños colaterales de sus decisiones improvisadas.
Sabemos que cuenta con un psiquiatra, “remasterizado” como “internacionalista”, que también sin serlo, ocupa un alto cargo como representante de México ante las Naciones Unidas en la Ciudad de Nueva York, nos referimos al doctor Juan Ramón de la Fuente.
La conducta y acciones de AMLO le está dañando seriamente a nuestra nación.
Andrés Manuel López Obrador es renuente al diálogo, su comportamiento obedece al de un tirano populista. No olvidemos que así empezó Hugo Chávez en Venezuela y le ha seguido, por varios años más el actual títere, nos referimos a Nicolás Maduro.
Basta de tanta ignominia y de excesiva insensatez prodigada por el tabasqueño, que tanto “a mano alzada” y a sus seudo “consultitis” populacheras, así como de con la fuerza del estado y con el simple hecho de estampar su rubrica en un Memorándum “manda al carajo a las instituciones”, como él mismo lo expresara hace algunos años en pleno evento público efectuado en la explanada de la Plaza de la Constitución, o zócalo capitalino.
El irrespetuoso presidente, con su comportamiento, daña a individuos y a la mayoría de mexicanos, aún a las 30 millones de personas que, por ignorancia, fanatismo o por el hecho de desear contar con un rayo de esperanza, le depositaron su confianza en las urnas electorales.
AMLO no merece tener ni contar con el respeto de la ciudadanía, sobre todo de aquellos que se han visto vilipendiados y humillados por él.
De seguir así, difícilmente los candidatos del hegemónico partido político MORENA lograrán obtener -como lo fuera en el año pasado- con claridad sendos triunfos en los comicios a celebrarse en el 2021, donde estarán en juego 14 Congresos estatales, 970 diputaciones locales, 500 federales y 12 gubernaturas, entre ellas la del estado de Querétaro.
El sepulturero será el mismo fundador de esa organización social: AMLO.
Vivir con esperanza y resultados tangibles.
 
Toda persona necesita tener fe y esperanza y no debe regirse ésto mediante el refugio del egoísmo unilateral que como el que ha estado asumiendo AMLO que se cree poseedor de la verdad absoluta; es un ser omnípodo.
Ese tipo de mandatario se le denomina absolutista y pierde por lo general, el importante cauce de la serena conducción de una nación como es México.
No somos personas libres por estar atados a la necesidad inmediata y vital (salud, empleos). Si se suman muchas de las necesidades y se aleja la libertad de los sentimientos, por el contrario, prevalecerá el sufrimiento de la gente.
Muchos de nuestros “dirigentes” no aprecian, ni les interesa defender la vida de nuestros hijos, nietos, bisnietos, si las bondades de la efímera naturaleza les alcance. Esa sería la tragedia de nuestras generaciones próximas, aunado a la decreciente y paupérrima actuación de aquellos que en vez de sacar a flote a un país, lo hunden más y con rapidez, al recortar gastos básicos, como son el sector salud, educativo y le apuestan a “magnas obras”  que desde su origen están condenadas al fracaso, por carecer de serios estudios técnicos,de impacto ambiental y de planeación requerida, como lo es el aeropuerto de Santa Lucía, o del Tren Maya, que aniquilará la flora y fauna de las regiones por donde pasará esa vía férrea, entre otros temas impuestos a forziori por AMLO.
En razón de lo anteriormente expuesto debemos aprender a seleccionar a nuestros dirigentes político-sociales, sobre todo no enfocarnos en quienes no han dado pruebas de haber sido congruentes en su decir y en su hacer.
Tenemos que descartar -de entrada- dirigir nuestra mirada y probable decisión para elegir a quienes pretenden ser nuestros representantes populares, atendiendo a su honestidad, a su pasado y presente, investigar sus antecedentes académicos y desarrollo profesionales; la tarea nos acortaría severas “curvas de aprendizaje” y desgastan de manera innecesaria recursos públicos y tiempo valioso, que bien pueden dedicarse a importantes proyectos sociales y de generación de obras de infraestructura física con fines públicos, así se estarían generando mayor cantidad de empleos.
La pobreza en tiempos de AMLO.
 
En México es muy preocupante la presente desigualdad social, donde 49 de cada 100 personas que nacen en hogares pobres permanecen así hasta los finales de sus vidas. De acuerdo con una reciente investigación denominada “Informe de movilidad social en México”(2019), publicado por el Centro de Estudios Espinosa Iglesias.
La movilidad de la gente permanece inmóvil, no importando el cúmulo de esfuerzos realizados en el plano individual y de nación; la cuesta para salir de ese paupérrimo nivel social no podrá superarse, pese a los paliativos que la presente administración del presidente Andrés Manuel López Obrador pretende -con calzador- instaurar masivamente con la incorporación de sus “Programas sociales” en favor del sector conocido como los “ninis” (que ni estudian ni trabajan) y que no producen nada significativo ni de tangible beneficio para la sociedad que le rodea.
Ese tipo de programas sociales son a todas luces electorales (para el año electoral 2021), de las elecciones presidenciales del 2024 y es por demás de corte “asistencialista” y que como ya lo he registrado en anteriores entregas periodísticas serán a tiempo perdido y no se podrá recuperar nada de los cuantiosos gastos públicos, resultado de los impuestos generados por las gente que sí es productiva.
Con ese panorama desolador se percibe a diario fuerte y arraigado sentimiento de frustración , violencia familiar (el dinero no alcanza para lo fundamental), se exacerban los rencores, la intolerancia social prevalece, así como el registro de elevados niveles de baja auto estima.
En contraste con la inicial cifra ( del 49 sobre 100), tenemos que 57 de cada 100 personas que nacen en la parte alta de la escala socio económica del país, se mantienen ahí la mayor parte de sus vidas.
AMLO, a lo largo de sus pésimos y discordantes y absurdos meses de gestión presidencial ha mostrado su impericia en el manejo de la información, en múltiples ocasiones sus comentarios están plagados de datos inexactos y no sustentados en la compleja realidad, que contradicen a datos oficiales en cuanto al crecimiento económico, niveles de recaudación fiscal, seguridad, empleos y de salud.
Ejemplo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), por medio de la Oficial Mayor, Raquel Buenrostro ha retenido 1,201 millones 643 mil pesos al sector salud. Con ello se han estado afectando programas de salud materno-infantil, control de peso (obesidad), diabetes. O del Instituto Nacional de Cancerología han padecido de las penurias financieras para sus actividades inherentes.
Es menester mencionar que ninguna economía, ahorro o medidas salvajes de “austeridad” justifica que la salud la integridad y la vida de la gente se ponga en severo riesgo, ni tampoco que se comprometa de manera absurda la salud humana.
En lo que va del presente año no se ha iniciado ningún tipo de obra pública.
La “cereza del pastel” se ubica en el tópico de la inseguridad ciudadana, ya que en los meses de gestión del mandatario federal los niveles de la delincuencia en México ha sobrepasado los 21 mil personas asesinadas.
Por si fuese poco, debido a la reciente renuncia de Carlos Ursúa Macías a la titularidad de la SHCP ya se han dado repercusiones en el tipo de relación cambiaria (peso-dólar), donde nuestra moneda cayó 2,25% y las acciones cotizadas en Bolsa Mexicana de Valores decrecieron 1.2%, más lo que se acumule. Esperemos que las empresas calificadoras como Standard & Poors y Moody’s no exhiban evaluaciones que castiguen los niveles de inversiones extranjeras en suelo mexicano.

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